Después del merecido empate frente a Países Bajos, el conjunto dirigido por Hajime Moriyasu buscará este sábado ratificar sus credenciales en el Grupo F del Mundial 2026. Un triunfo dejaría a los asiáticos en una posición inmejorable, prácticamente con el boleto asegurado hacia los dieciseisavos de final, al menos como uno de los mejores terceros.
El gran argumento del equipo en el debut estuvo en la velocidad para desplegar transiciones rápidas por las bandas, una faceta donde Yukinari Sugawara y Keito Nakamura hicieron estragos. No obstante, para este cruce deberá manejar la pelota y encontrar los caminos contra un rival que no le regalará ni un centímetro. Moriyasu sufrió una baja de peso: Takefusa Kubo quedó descartado debido a un fuerte golpe en la rodilla. Sin embargo, la buena noticia para el cuerpo técnico es la recuperación a tiempo del delantero Ayase Ueda, quien aportará potencia física en ataque para intentar doblegar a los norafricanos.
El panorama es diametralmente opuesto para Túnez, que arriba a este compromiso en crisis. La estrepitosa goleada por 5-1 sufrida ante Suecia (la peor caída de su historia en las citas máximas), sumada a una racha de tres derrotas consecutivas y 11 goles recibidos decretó el final del ciclo de Sabri Lamouchi, quien fue destituido de inmediato por las autoridades de su federación.
Con el agua al cuello, los directivos patearon el tablero y contrataron de urgencia a Hervé Renard. El experimentado entrenador francés, célebre por haber vencido a la Selección Argentina con Arabia Saudita en Qatar 2022, asumió el cargo con la difícil misión de revivir los ánimos a tiempo en un plantel que quedó muy golpeado. Se espera que Renard realice varios cambios en el once titular, y deje atrás la línea de tres para plantear una defensa con cuatro hombres. Para Túnez ya no queda margen de error: sumar es la única opción para llegar con vida a la última fecha.
Pase lo que pase, el partido marcará un hito: será el número 1.000 en la historia de los Mundiales.